Los arqueólogos no deben practicar la venta comercial o la autenticación de objetos arqueológicos o de cualquier otro tipo de datos con afán de lucro. Los arqueólogos deberán colaborar con la comunidad para impedir el saqueo, la comercialización y la venta de artefactos, destacando la importancia del registro arqueológico como un recurso invaluable y no renovable que narra la historia del pasado y el presente. Los arqueólogos deberán sensibilizar a los demás sobre los valores científico y patrimonial del registro arqueológico para asegurar que el patrimonio cultural no sea explotado indebidamente con fines de lucro. Los arqueólogos deberán ser respetuosos de los intereses que otras personas tengan sobre los materiales arqueológicos y, en la medida de lo posible, colaborar en la repatriación, conservación y curaduría de los materiales arqueológicos obtenidos en contra de las convenciones internacionales o de forma indebida. Los arqueólogos que se desempeñan en el sector aplicado deberán prestar sus servicios de manera honesta y transparente, para garantizar la entrega de información objetiva y confiable. Los profesionales del patrimonio cultural deberán conocer y cumplir la legislación y las regulaciones vigentes, y seguir las normas de negocios y las mejores prácticas establecidas en el campo del patrimonio cultural.