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 Latin American Antiquity Minimize

Volume 11 Number 4 December 2000

Astronomical Alignments at Teotihuacan
Ivan Šprajc

Abstract

It is known that the grid pattern characterizing the city layout of Teotihuacan incorporates two slightly different groups of alignments, skewed approximately 15.5° and 16.5° clockwise from cardinal directions. I argue that these alignments were dictated by deliberate and astronomically functional orientations of the Pyramid of the Sun and the Ciudadela. The two structures recorded sunrises and sunsets on two different sets of dates, allowing the use of an observational calendar composed of intervals that included multiples of 20 days and a 260-day period. The evidence presented suggests also that the location of the Sun Pyramid was not determined by the cave that is now underneath the structure and is probably human-made, but rather by a combination of astronomical and topographic criteria: the place allowed the temple built there to be oriented both to sunrises and sunsets on significant dates and, in the perpendicular direction, to Cerro Gordo to the north; furthermore, sunrises on the so-called quarter-days of the year could be observed from the same spot over a prominent mountain on the eastern horizon. The dates corresponding to the Teotihuacan alignments are attested also at other central Mexican archaeological sites and must have been employed, primarily, for scheduling agricultural and associated ritual activities in the yearly cycle.

Resumen

Como es sabido, la cuadrícula que domina la traza urbana de Teotihuacan manifiesta dos grupos de alineamientos ligeramente diferentes, desviados aproximadamente 15.5° y 16.5° de los rumbos cardinales en el sentido de las manecillas de reloj. Según se argumenta, estos alineamientos fueron dictados por las orientaciones intencionales y astronómicamente funcionales de la Pirámide del Sol y la Ciudadela. Las dos estructuras, registrando las salidas y puestas del Sol en dos series diferentes de fechas, posibilitaron el uso de un calendario observacional compuesto por intervalos que incluían múltiplos de 20 días y un periodo de 260 días. Los datos presentados sugieren, además, que la ubicación de la Pirámide del Sol no fue determinada por la cueva que actualmente se encuentra bajo la estructura y que es probablemente artificial, sino por una combinación de criterios astronómicos y topográficos: el templo construido en ese lugar pudo ser orientado tanto hacia las salidas y puestas del Sol en las fechas significativas como, en la dirección perpendicular, hacia el Cerro Gordo al norte; además, del mismo punto pudieron ser observadas las salidas del Sol en los llamados días de cuarto del año sobre un monte prominente en el horizonte este. Las fechas que corresponden a los alineamientos teotihuacanos y que están atestiguadas también en otros sitios arqueológicos del centro de México deben haber sido empleadas, en primer lugar, para programar los trabajos agrícolas y actividades rituales asociadas en el ciclo anual.

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